Cambios en el estilo de vida para reducir el riesgo de prolapso

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El prolapso de órganos pélvicos es una condición muy común en las mujeres. El Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos señala que el prolapso afecta a 1 de cada 4 mujeres en sus 40 años; a 1 de cada 3 mujeres en sus 60 años; y a la mitad de las mujeres cuando llegan a los 80 años.

¿Eso significa que es inevitable? No necesariamente.

La Dra. Christine Pan, uroginecóloga del Hospital Houston Methodist, comparte más información sobre el prolapso de órganos pélvicos y los pasos que puedes tomar para ayudar a prevenir esta condición.

¿Qué es el prolapso de órganos pélvicos?

“El prolapso es una condición común en la que el debilitamiento de los músculos del piso pélvico y del tejido conectivo provoca el descenso o abultamiento de los órganos pélvicos hacia el canal vaginal”, explica la Dra. Pan. “Algunas personas lo describen conceptualmente como una hernia de los órganos pélvicos hacia la vagina; así es como me gusta explicárselo a mis pacientes. Es un problema lo suficientemente frecuente como para que se haya desarrollado una subespecialidad dedicada a abordar estas afecciones”.

La Dra. Pan manifiest que todavía resulta difícil para muchas mujeres hablar abiertamente sobre su salud pélvica, por lo que es importante saber que el prolapso ocurre en muchas mujeres y que existen buenas opciones de tratamiento.

Tipos de prolapso de órganos pélvicos

La Dra. Pan explica que el prolapso de órganos pélvicos se clasifica, en última instancia, según la pared vaginal que haya perdido su soporte. Los tipos más comunes de prolapso de órganos pélvicos incluyen:

  • Prolapso de la pared vaginal anterior (frecuentemente llamado cistocele): este tipo indica que la vejiga sobresale hacia el canal vaginal.
  • Prolapso apical: se refiere al descenso de la parte superior de la vagina por debajo del himen y puede ocurrir antes o después de la extirpación del útero (histerectomía). Se denomina prolapso uterovaginal cuando la persona aún conserva el útero y el cuello uterino; y prolapso del fondo vaginal cuando ya se ha realizado una histerectomía.
  • Prolapso de la pared vaginal posterior (todavía conocido como rectocele): se refiere al abultamiento del recto hacia el canal vaginal.

La Dra. Pan aclara que es importante señalar que lo que se observa visualmente nunca es la vejiga ni el recto en sí, sino la pared vaginal que recubre ese órgano. Según la Dra. Pan, la mayoría de las mujeres presenta más de un tipo de prolapso: la parte superior de la vagina puede descender junto con otros lados de las paredes vaginales.

“El prolapso de la pared vaginal anterior es el tipo más común de prolapso; a veces se utiliza la expresión ‘se cae la vejiga’ o ‘prolapso de vejiga’”, explica la Dra. Pan. “Pero, nuevamente, es tranquilizador saber que lo que se ve no es la vejiga como tal, sino la pared vaginal que se encuentra junto a la vejiga.

“Imagina un globo con agua apoyado sobre una toalla de papel mojada. La toalla mojada es frágil y ha perdido su estructura de soporte, por lo que se puede ver el contorno del globo (la vejiga) sobresaliendo y haciendo que la toalla (la vagina) ceda bajo el peso del globo”.

Factores de riesgo del prolapso de órganos pélvicos

Los principales factores de riesgo del prolapso de órganos pélvicos son haber tenido partos vaginales previos, el exceso de peso y el envejecimiento. Otros factores de riesgo pueden incluir el embarazo en general (especialmente con trabajos de parto prolongados), el estreñimiento y las ocupaciones que requieren levantar objetos pesados.

“Aunque el prolapso puede aparecer después del parto en edades más jóvenes, la mayoría de las veces empezamos a ver más casos conforme envejecemos”, señala la Dra. Pan. “Por ejemplo, la incidencia alcanza su punto máximo en mujeres de entre 60 y 69 años, aunque también vemos con mucha frecuencia prolapso en edades más avanzadas. En realidad, puede manifestarse en un rango amplio de edades”.

Si bien no se puede controlar la edad, sí hay acciones que pueden ayudar a prevenir el prolapso de órganos pélvicos.

“Me gusta enfocarme en los factores que realmente podemos controlar o modificar”, enfatiza la Dra. Pan del Hospital Houston Methodist:

Qué puedes hacer para prevenir el prolapso

Fortalecer los músculos del piso pélvico

Al igual que cualquier otro músculo del cuerpo, el piso pélvico puede tonificarse y fortalecerse mediante ejercicio regular. Los ejercicios de Kegel, conocidos simplemente como “Kegels”, ayudan a fortalecer el piso pélvico. Como en cualquier programa de ejercicio, el éxito depende de la constancia. Realizar ejercicios de Kegel todos los días —y de forma correcta— ofrece la mejor oportunidad de prevenir el prolapso.

“Consultar con un fisioterapeuta especializado en piso pélvico que pueda asegurarse de que los ejercicios de Kegel se realicen correctamente y que además ofrezca consejos y técnicas adicionales resulta extremadamente útil”, añade la Dra. Pan.

Las mujeres pueden trabajar con su ginecólogo-obstetra, uroginecólogo o médico de atención primaria para obtener una referencia a un fisioterapeuta de piso pélvico.

Controlar el peso

Mantener un peso saludable tiene efectos positivos en casi todos los aspectos de la salud, y la salud pélvica no es la excepción. El piso pélvico sostiene la vejiga, el intestino y los órganos pélvicos, manteniéndolos dentro del cuerpo. Cargar con exceso de peso implica que el piso pélvico debe soportar de manera constante una carga mayor.

Además, el cuerpo genera una mayor presión intraabdominal a medida que aumenta el peso corporal (la presión que ejercen los órganos contra la pared abdominal), lo que puede debilitar los ligamentos y la estructura del piso pélvico.

La pérdida de peso puede ser una de las primeras estrategias para prevenir y tratar el prolapso del piso pélvico. Cualquier reducción de peso puede ser beneficiosa para ayudar a prevenir trastornos del piso pélvico, incluido el prolapso. Incluso perder tan solo el 5 % del peso corporal puede ser significativo, señala la Dra. Pan.

Evitar el estreñimiento

Hacer esfuerzo al ir al baño puede ejercer una gran presión sobre los músculos del piso pélvico, ya que los músculos rectales forman parte del piso pélvico. En algunas personas, el prolapso rectal y la incontinencia fecal pueden presentarse junto con el prolapso vaginal después de periodos prolongados de estreñimiento crónico. Entonces, ¿cómo mantener la regularidad y facilitar la evacuación? La respuesta es la fibra.

La Academia Nacional de Medicina recomienda que las mujeres menores de 50 años consuman 25 gramos de fibra al día, y que las mujeres mayores de 51 años consuman 21 gramos diarios. Llevar una alimentación que incluya una amplia variedad de frutas, verduras, nueces, cereales integrales, frijoles y lentejas es una excelente manera de alcanzar la meta diaria de fibra. Los beneficios de la fibra no se limitan a promover evacuaciones regulares y saludables; consumir la cantidad adecuada también puede ayudar a controlar la presión arterial y los niveles de colesterol.

Asimismo, asegurarse de consumir suficientes líquidos al día puede ayudar a que las heces sean más suaves. Aunque diversos factores influyen en la cantidad de agua necesaria, el Instituto de Medicina sugiere que las mujeres consuman alrededor de 2.7 litros de líquidos al día. En el caso de mujeres con vejiga hiperactiva o incontinencia urinaria, puede ser recomendable limitar la ingesta a 64 onzas, es decir, aproximadamente 2 litros. Evitar bebidas que contengan irritantes vesicales, como la cafeína, las bebidas carbonatadas o los edulcorantes artificiales, puede ayudar a prevenir los síntomas de vejiga hiperactiva o incontinencia.

También puede considerarse el uso de un banco para los pies al usar el inodoro. Estos dispositivos, que se venden bajo diferentes marcas, colocan el cuerpo en una posición de “cuclillas” que endereza el ángulo del recto y facilita la evacuación. Utilizar uno de estos dispositivos puede ayudar a reducir el esfuerzo, disminuir el tiempo en el baño y favorecer una evacuación más completa.

Tener cuidado al levantar objetos pesados

Una carrera laboral a largo plazo que implique levantar objetos pesados puede aumentar el riesgo de prolapso pélvico en las mujeres. El levantamiento de peso incrementa la presión intraabdominal, y hacerlo de manera repetida puede aumentar el riesgo acumulado de desarrollar prolapso.

La Dra. Pan enfatiza que utilizar la técnica correcta al levantar cualquier tipo de carga es clave para proteger la salud pélvica.

Entonces, ¿qué se puede hacer para levantar peso de forma segura?

  • Asegurarse de “activar” los músculos del piso pélvico (realizar un Kegel) al levantar objetos, lo que ayuda a contrarrestar la presión hacia abajo que se genera durante el esfuerzo.
  • Si es posible, hacer varios viajes con cargas más ligeras en lugar de uno solo con una carga pesada; por ejemplo, llevar las compras en varios recorridos en vez de cargarlas todas de una sola vez.
  • Pedir ayuda a otra persona para compartir la carga al trasladar un objeto grande.

El entrenamiento con pesas es más popular que nunca, como forma de mantenerse en forma. Si se practica entrenamiento de fuerza con mancuernas, barras o máquinas, ¿es necesario dejar de hacerlo para prevenir el prolapso o reducir los síntomas?

“Hay quienes podrían recomendar evitar por completo este tipo de actividades, ya que técnicamente pueden representar un factor de riesgo”, señala la Dra. Pan. “Pero mi filosofía es que estos ejercicios aportan tantos beneficios para la salud general y la condición física que no sugiero eliminarlos. Los ejercicios con carga de peso son beneficiosos para la osteoporosis, por ejemplo”.

En su lugar, la Dra. Pan sugiere enfocarse en eliminar otros factores de riesgo y prestar atención a la técnica, independientemente del tipo de levantamiento de peso que se realice.

“Realiza un Kegel al levantar peso, siempre y cuando no exista un tipo específico de disfunción del piso pélvico”, advierte la Dra. Pan. “Si ya existe algún problema del piso pélvico, es importante hablar con el médico antes de iniciar o continuar cualquier programa de ejercicio”.

Tratamientos para el prolapso de órganos pélvicos

A pesar de los mejores esfuerzos, el prolapso de órganos pélvicos puede desarrollarse. Sin embargo, la Dra. Pan señala que las mujeres pueden encontrar alivio a través de distintas opciones de tratamiento, según la gravedad de los síntomas.

En términos generales, las principales opciones de tratamiento son la fisioterapia del piso pélvico, un dispositivo médico no quirúrgico llamado pesario y la cirugía. “Es posible encontrar alivio con todas estas opciones, y los planes de tratamiento se individualizan en función de los problemas médicos actuales de cada persona y de sus antecedentes médicos.

2 de abril del 2025